Actitud Estatal ante el Transporte Terrestre
Desde hace muchos años los
funcionarios del Estado, tanto del Gobierno, como del Congreso y las
Municipalidades han tomado una actitud de no querer atender con la seriedad del
caso la situación del transporte público de carga y de personas. Los funcionarios del Estado consideran al
transporte un objeto de regulación en todos los aspectos sin intentar siquiera
comprender los campos de mayores necesidades que tienen los empresarios del sector. No existe conocimiento de los fenómenos que
se producen a su alrededor y menos aún una disposición a colaborar con los
empresarios del transporte en buscar un desenvolvimiento más equitativo, justo
y moderno de la actividad económica del transporte terrestre.
La
mayoría de los funcionarios y empleados del Estado propician que la relación
usuario – transportista se deteriore a favor del usuario y consideran que con
esa práctica están consiguiendo más apoyo en su función pública. Una actitud que ha llevado a que la gran
mayoría de transportistas se desenvuelvan en un ambiente hostil y con pocas
oportunidades de sano crecimiento económico.
Los
funcionarios de gobierno han olvidado que deben modernizar el marco jurídico y demás
aspectos normativos que tienen que ver con el transporte público. Es asombroso que la actual Ley de Transportes
vigente en Guatemala sea la que se
emitió en 1946, y no se haya tomado en cuenta que el transporte es una
actividad cambiante en todo el mundo y muy sensitiva para propiciar el
crecimiento económico de otras actividades económicas que todas juntas inducen
a una mejor calidad de vida de los ciudadanos de un país.
Los
funcionarios de gobierno han olvidado que la actividad económica del transporte
terrestre debe ser objeto de un intensivo y sistemático apoyo dirigido a su
constante transformación y modernización, inclusive facilitando o brindando
incentivos para la adquisición y renovación de unidades de transporte público,
efectuando estudios que dimensionen y contribuyan a resolver los problemas que
aquejan a cada sector, interviniendo en la eliminación de la competencia
desleal especialmente en el transporte de carga, facilitando la capacitación
intensiva de los operadores de unidades de transporte.
Es
tiempo de que haya una disposición de cambio en los funcionarios, de manera que
pueda efectuarse un trabajo simultáneo transportista – gobierno, esto
contribuirá a mejorar la calidad del servicio.
Los funcionarios deben desempeñar un rol profesional y responsable a
través de sólidas instancias técnicas y políticas para avanzar en la
modernización del servicio del transporte público en el país.
Grupo
Editorial Catransca